Noticias temporada 2009/10

Enrique Unciti, primer puntista de Noáin en llegar a profesional

Torres de Elorz | 2009-11-27

“Pasé diez años de mi vida jugando en los mejores frontones del mundo”

 Enrique Unciti (Torres de Elorz, 1964) tiene el honor de haber sido el primer pelotari nacido en el Valle de Elorz que dio el salto a profesionales en este deporte. Fue en junio de 1985 en Barcelona. Desde entonces hasta su retirada en 1995, jugó en los mejores frontones de Estados Unidos, México y Euskalerria, fue monitor de la escuela de Noáin y llegó a presidir el Club Noáin Jai Alai. Toda una vida ligada a este deporte que rememora desde hace unos meses con su hijo Ander, que ha comenzado a dar sus primeros pasos en la cesta punta.
 
Enrique Unciti tenía 14 años cuando José Ignacio Lertxundi montó la escuela de cesta punta de Noáin. Apenas había oído hablar de este modalidad pelotazale, pero no dudó ni un instante en apuntarse. “Recuerdo que vino José Ignacio Lertxundi a la escuela para animarnos a que nos apuntásemos a la escuela que iba a montar. No me preguntes porqué, pero no lo dudé un instante y fui el primero que se apuntó. Yo apenas sabía de este deporte, pero desde el primer día fui al frontón con mis compañeros y me enganchó. Hasta entonces jugaba a fútbol en el equipo de Noáin y también practicaba pelota a mano y paleta, como la mayoría de chavales, pero empecé con la cesta y se convirtió en mi deporte favorito. De hecho, al tiempo tuve que elegir entre el fútbol y la cesta punta y no lo dudé ni un segundo”.
 
Su ascensión fue meteórica. “El mismo año que empezamos a entrenar ya fuimos a competir. En aquellos años había un grupo de pelotaris que jugaba a cesta punta en el Club de Tenis, y eran ellos los que representaban a Navarra en los diferentes torneos y campeonatos que se jugaban. Muy pronto nos igualamos con ellos, y ya en 1980, apenas dos años de comenzar la escuela, Marcos Janáriz y yo ganamos el campeonato navarro y comenzamos a ir a la selección navarra. Ese mismo año conseguimos el subcampeonato de España que se celebró en Huelva”.
 
A partir de entonces se suceden un amplio número de éxitos -bronce en el campeonato de España juvenil de 1981, campeón del Trofeo Tobar de Vitoria-Gazteiz en 1982, campeón de los torneos Txitibar y Andoain en 1983- que acercan a Unciti al objetivo de todo pelotari: pasar a profesionales. “En 1984 fui a hacer la mili a Vitoria, y gracias a una carta que enviaron desde la Federación Navarra, tuve muchas facilidades para entrenar y jugar torneos. Al acabar el servicio militar pude optar entre seguir como aficionado y preparar el Mundial de México o pasar a profesionales y decidí dar el salto a profesionales. Me fui a Barcelona con un contrato y debuté en junio de 1985”.
Un año después de debutar en Barcelona le llegó la oportunidad de firmar un contrato para jugar en Estados Unidos. “Barcelona era un trampolín, ya que allí acudían ojeadores de los mejores frontones de Estados Unidos. En 1986 vino al frontón Txurruka, uno de los mejores jugadores del mundo y en ese momento intendente del frontón de Bridgeport, y me ofreció un contrato para jugar en su empresa, que era además la que había montado la escuela de cesta de Noáin”.
 
Jugar en Estados Unidos suponía un cambio radical. “Jugar en Estados Unidos te absorbía completamente. Era un mundo totalmente nuevo para mi y en el que prácticamente sólo existía el frontón. Las empresas movían muchos millones de dólares y nos controlaban y exigían mucho porque éramos la materia prima. Jugábamos mañana y tarde, seis días a la semana, durante seis meses. Los martes no había competición, y si no entrenábamos aprovechábamos para visitar Nueva York, que estaba a una hora y media. Me tocó una época todavía muy buena de la cesta punta en Estados Unidos, y las empresas te exigían dedicación exclusiva”.
 
Una inoportuna lesión y la huelga de pelotaris de 1988 llevó a Enrique Unciti a regresar a Noáin. “Al volver a Noáin veo que los pelotaris de aquí están competiendo por Cabanillas. Entonces nos juntamos varios pelotaris con el coordinador y el concejal de Deportes y les propusimos retomar el Club Noáin Jai Alai y la labor de la escuela de cesta. Conseguimos el apoyo municipal y empezamos de nuevo la escuela con alrededor de 30 chavales”.
 
En ese primer año, Unciti compaginó la labor de monitor y presidente del club, puestos que se ve obligado a dejar cuando retoma su actividad profesional como puntista, primero en Bridgeport (Estados Unidos) y posteriormente en Cancún y Acapulco (México), donde cuelga la cesta en 1995 para dedicarse a sus negocios profesionales. Atrás quedan 10 años como profesional y más de media vida dedicada a la cesta punta.
 
Para Unciti, que ahora mata el gusanillo entrenando en el frontón Bidezarra con su hijo Ander, la cesta punta atraviesa una mala época, pero se muestra optimista de cara al futuro. “La cesta punta no atraviesa su mejor momento, está claro, pero yo creo que volverá a resurgir. La labor de las escuelas es, en ese sentido, muy importante para mantener este deporte tan nuestro. Yo pienso que es una gran experiencia para los chavales, es un deporte muy completo y una modalidad muy atractiva que puede resurgir en cualquier momento”.
 
Enrique Unciti guarda un grato recuerdo de su paso por la escuela de Noáin. “Para mi fue una gozada, tanto cuando estuve como pelotari como cuando estuve de monitor. Me gustaría destacar la labor realizada tanto por José Ignacio Lertxundi y su mujer Milagros, que fueron quienes nos guiaron en los comienzos, como de José María Navascués, que fue presidente del club y era una persona que se desvivía por la escuela”.
 
 
RESUMEN EUSKERA
Profesionaletara iritsitako Noaingo lehen puntista
Enrique Unciti (Dorre-Elortzibar, 1964) Noain-Elortzibarren jaiotako lehen pilotari profesionala izan da zesta puntari dagokionez. 1985ean izan zen, Bartzelonan, eta hurrengo hamar urteak Estatu Batuetako, Mexikoko eta Euskal Herriko pilotalekurik hoberenetan jokatu zuen. Era berean, Noaingo eskolako monitorea izan da, eta Noain Jai Alai Elkarteko presidentea ere bai. Oso oroitzapen onak etortzen zaizkio gogora: “Niretzat, hura gozamen ederra izan zen, bai pilotari aritu nintzenean, bai monitore jardun nuenean”.