Noticias temporada 2009/10

José Ignacio Lertxundi, primer monitor de la escuela

Noáin | 2009-11-27

“Los chavales que salían al principio jugaban mucho, y los de ahora también”

José Ignacio Lertxundi (Villabona, 1942) puso en marcha la escuela de cesta punta de Noáin en 1978 por encargo de la empresa Bridgeport Jai Alai de Connecticut (Estados Unidos). Aunque cesó en su actividad en 1983, este expuntista guipuzcoano que jugó 11 temporadas (1964-1974) en el frontón de West Palm Beach de Florida mantiene una relación muy especial con Noáin e Imárcoain que le hacen afirmar que “en Noáin estoy como en mi casa”. En estas páginas nos desgrana los recuerdos de aquellos primeros años de la cesta punta en nuestro pueblo.
 
José Ignacio Lertxundi llegó a Noáin en 1978, tras una intensa vida profesional ligada a la pelota, primero como pelotari aficionado -llegó a ser campeón juvenil de Guipúzcoa- y a partir de 1960 como puntista. “Dejé la pelota a mano por problemas en las manos y a los 18 años pasé a la cesta punta. Parecía un poco tarde para comenzar, pero en un año conseguí el título de campeón de Guipúzcoa (1961) y un año después di el paso a profesionales y comencé a jugar en el frontón Balear de Palma de Mallorca. En 1964 me llegó una oferta para jugar en Zaragoza, y cuando ya estaba preparando las maletas me llamaron de Florida (Estados Unidos) para ofrecerme un contrato. No lo dudé y estuve 11 temporadas consecutivas jugando en el frontón de West Palm Beach”.
 
Eran los buenos tiempos de este deporte, aunque no exento de dificultades. “Entonces había en Florida muchos frontones con capacidad para 6.000, 8.000 e incluso 10.000 personas, y la mayoría se llenaban los fines de semana. En una temporada podían pasar por los frontones entre 4 y 6 millones de personas, y las apuestas dejaban mucho dinero a las empresas. Los pelotaris vivíamos bien, sobre todo las figuras, pero la temporada duraba 4-5 meses y el resto del año volvías a tu tierra y tenías que buscar otro trabajo. A mi me tocó vivir una huelga importante porque los pelotaris reivindicamos unas mejoras que las empresas no estaban dispuestas a darnos. Al final se solucionó el tema, pero fue largo y duro”.
 
Su llegada a Noáin está ligada a la apertura en 1976 de la empresa Bridgeport Jai Alai de Connecticut (Estados Unidos). “Este frontón funciona muy bien y su intendente, el expuntista Ricardo Sotil ‘Lasa’ (padre de Ricky ‘Lasa’, Presidente de la IJAPA-Unión de Pelotaris durante la huelga de pelotaris 1988-1991) me llama en 1978 para comentarme la posibilidad de crear una escuela aquí donde formar a futuros puntistas que luego den el salto a Estados Unidos. En principio se barajó la posibilidad de hacerla en Andoain, pero no cuajó y Sotil, que era de Betelu y que tenía la ilusión de arraigar la cesta punta en Navarra, apostó por Noáin. Noáin tenía un frontón nuevo y se llegó rápidamente a un acuerdo con el Ayuntamiento. Se firmó un contrato de 5 años y la empresa Bridgeport Jai Alai pagaba 500.000 pesetas todos los años por la utilización del frontón. Era mucho dinero para aquellos tiempos”.
 
Los comienzos fueron duros, pero ilusionantes. “Yo tengo muy buenos recuerdos de aquellos primeros años. Es cierto que en el pueblo había gente en contra de este deporte, pero no hubo mayores problemas. Contamos con el apoyo del Concejo y empezamos con un grupo de 35-40 chavales de Noáin y alrededores de entre 12 y 14 años. Al principio los chavales no sabían ni lo que era una cesta y yo me preguntaba ‘pero, ¿qué hago aquí?, ¿a dónde he venido?’. Luego veías la ilusión de los pelotaris por aprender y superabas todas las dudas”.
 
Esta primera etapa duró hasta 1983, cuando finaliza el contrato con el Concejo y la empresa decide no renovarlo. “En 1980 la empresa americana monta una nueva escuela en Vitoria que funciona muy bien y que cuenta con más apoyo de las instituciones que la de Noáin. A pesar de todo, Bridgeport Jai Alai cumplió su contrato y estuvo en Noáin hasta 1983. Al que fue alcalde de Noáin cuando se montó la escuela, Hipólito Lanz, le dio mucha pena, pero la decisión estaba tomada”.
 
El balance de esos 5 años fue muy positivo. “En esos cinco años pasaron por la escuela muchos chavales, y un número importante de ellos dio el salto a profesionales. Yo recuerdo que en aquellos años se decía que la meta era sacar 1 pelotari profesional cada 5 años, y nosotros sacamos 12-14 chavales. Fue una apuesta seria y se trabajó muy bien. El primer pelotari de la escuela de Noáin que salió a Barcelona fue Ángel Mari Yoldi y más tarde fueron Enrique Unciti, Marcos Janariz, los hermanos Sotil, etc. Muchos de ellos acabaron en los frontones de Estados Unidos”.
 
Además de los logros profesionales, Lertxundi guarda gratos recuerdos personales de aquellos años. “Lo más importante y lo que más me satisface es que después de muchos años me encuentro con los chavales y todos me saludan muy cariñosos. Guardo muy buenas relaciones con ellos y con otras personas de Noáin e Imárcoain, donde me instalé durante el tiempo que estuve aquí. Cuando cerró la escuela de Noáin, muchos de los pelotaris venían conmigo a entrenar y jugar a Andoain y Biarritz. Algunos se quedaban en mi casa de Zizurkil a dormir porque se hacía tarde para volver a Noáin. También los pelotaris de Guipúzcoa que venían a entrenar a Noáin se quedaban en mi casa durante la semana, así que hice muchas y buenas relaciones porque estábamos muchas horas juntos”. De hecho, Lertxundi no ha cesado la colaboración con Noáin Jai-Alai, y es el actual pelotero del club.
 
Aunque la cesta punta ha cambiado mucho en estos años, José Ignacio Lertxundi cree que los chavales tienen la misma ilusión. “La cesta punta es un deporte que está herido y es necesario potenciar los clubes desde la base para poder recuperarla. En las escuelas es donde menos se nota el cambio. Los chavales de entonces jugaban muy bien, pero los de ahora también. Ahora hay menos posibilidades de hacer carrera profesional que antes, por ello yo siempre recomiendo a los pelotaris que empiezan que cojan este deporte con seriedad, pero que primero acaben los estudios y luego den el salto a profesionales si pueden”. Un consejo que transmitió a dos de sus hijos, puntistas profesionales durante muchas temporadas, y que espera que siga también su nieto de 12 años.
 
RESUMEN EUSKERA
Eskolako lehen monitorea
José Ignacio Lertxundik (Billabona, 1942) abiarazi zuen Noaingo zesta punta eskola, 1978an, Estatu Batuetako Connecticut estatuko Bridgeport Jai Alai enpresaren enkarguz, eta lehenbiziko urteetan proiektua aurrera ateratzeaz arduratu zen (1978-1983). Oroitzapen ezin hobeak ditu: “Oso oroitzapen onak ditut hasierako urte haietaz. Udalak lagundu zigun, eta Noaingo eta inguruko 35-40 mutilekin hasi ginen, denak 12 eta 14 urte bitartekoak. Hasieran, mutilek xistera zer zen ere ez zekiten, baina pozez txoratzen zebiltzan ikasteko, eta zalantza guztiak gainditzen genituen. Bost urte haietan, mutil asko eta asko aritu zen gure eskolan, eta kopuru nabarmen batek profesionaletara jauzi egin zuen. Hura egiazko apustua izan zen, eta oso ongi lan egin genuen".